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Poesía
12 11 2001
Poesias y lienzos de Fernando Arrabal
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IV



¡Con qué jubilosa exactitud el color,

celoso de la forma,

concibió los matices

en las alas

de la libélula!

¡Con qué fulgores precisos

la armonía

puso colofón

al destello irisado de su gama!

¡Con qué reverencia justa los afectos

variaron los tonos

para una belleza

más sentida que creada!

¡Con qué regalo infinito

los infinitos colores

dejan de ser hermosos

para aparecer sublimes!


Fernando Arrabal, Amores imposibles, 73 x 92 cm

VII



Parecióle a la belleza

museo estrecho la tierra;

buscó en el aire,

y en los confines del primor y la armonía

encontró a la mariposa vanesa

¡Qué misterios se esconden

tras sus murallas de púrpura!

Tanto prodigio con tanta concordia, tanta variedad con tanta permanencia,

que su mesura no se explica

descomponiendo sus elementos.

Pompa de la inefable gracia,

consecuencia de los atributos sutiles

que nada puede enmendar

un átomo de su hermosura.

Sus alas vestidas de ceniza

se revisten del esplendor

de su purísimo manto

tan sin freno de fineza

como picado de excelencia.

Empeñada en el descubrimiento palabras me faltan

donde devoción me sobra.


Fernando Arrabal, Amores imposibles, 73 x 92 cm, acrílico sobre lienzo, 1985

VIII



¡Mira con qué donosura

entran cien pies

en la existencia!

Es vagabundo el ciempiés

que no cuenta su camino

por zancadas,

sino por desfiles,

Para un solo paso

¡qué afán tan concurrido!

No tiemblan tanto sus patas de torpeza

cuanto de recato.

Su cuerpo fajado de rodillas la divagación hospeda. Saboreando el zanganeo su corazón no sabe si la corazonada le guía o la costumbre le lleva. Contemplando sus pies tan reducidos sueña con caminos infinitos. Pide al tiempo le permita un tiempo el que desea una eternidad de merodeo.

XXII



El escarabajo supone un creador

conquistador de exactitudes

pero rendido a la medida.

Grande es el adorno de su caparazón,

mayor el de su destino,

ayer larva, anteayer huevo,

hoy caminante coprófago.

¡Cuánto apetito siente!

¡Con qué gusto, de excrementos se ceba!

Desmenuzados sábenle mejor,

porque nada es todo.

Ahondo en la esencia sin recelo,

con celos lo contemplo

y se enciende mi celo

ante un banquete de heces.

Cada manjar eternidad merece.

Convidada a un ágape único

donde el que convida inconsciente

es convite del convidado.

Al favor de mirar corresponde

el fervor de admirar.

XXXIV



Estampa barnizada

que reducida a redondez de laca

reproduce el firmamento inmenso.

Con prodigio pródigo el artista

regala, uno a uno, meteoritos

pintados a cada mariposa.

Con qué gozosa felicidad ahondo

en la esencia de la obra,

experimentando el diminuto deleite

y sacando los inolvidables contentos.

Sus alas plegadas en el cerrado escenario convexo

revelarán la función.

Cuando la estampa se hiende en dos mitades

los bordados negros y las alas aparecen, la mariposa hace mutis. ¡Con qué conato se abalanza al cielo!

XXXV

El hondo sentimiento

da el diminuto resplandor

a la luciérnaga.

La noche vestida de penumbra

se reviste de centellas.

El lúcido reclamo

encubre la obscuridad

y esconde lo incierto de la sombra.

Avivada la luz

se despierta el ansia

crece el estremecimiento

al paso de la gana.

Alumbrando y desalumbrando el apagón

a medida que su corazón se enciende iluminado de amor.

El candil de la encandilada

parpadea en las tinieblas,

sutileza pronta,

chispa de ingenio.

¡Habrá luces mientras haya luciérnagas en celo!

Del poemario "Mis humildes paraísos", Ediciones Destino, Barcelona, 1985.

 

ACERCA DEL AUTOR

Fernando Arrabal nació en Melilla (Marruecos) en 1932, de padre republicano y madre franquista. Su padre era oficial del ejército español. Desde 1954 reside en París. Arrabal es conocido por sus dramas, basta recordar algunos, "El cementerio de automóviles", "La comunión solemne", "El arquitecto y el Emperador de Asiria" y por sus películas, entre las cuales está "Viva la muerte", en la que describe su infancia, atormentada por la desaparición de su padre durante la guerra civil española y la dictadura franquista. Además es poeta y pintor, como lo muestra el voluminoso libro de arte, "Arrabal espace", editado en francés en 1993 por Ante Glibota, y que presenta su obra literaria, dramatúrgica, cinematográfica y artística.